Urbivilla del Cedro 3 forma parte de una serie de fraccionamientos construidos hace más de dos décadas al suroriente de la ciudad. Todos nacieron con características similares: abiertos, sin bardas que delimitaran sus espacios. La inseguridad se convirtió en parte de la vida diaria de sus habitantes.
Ante esa realidad, los vecinos decidieron no resignarse. El primer intento por proteger su comunidad fue la instalación de una malla ciclónica, un esfuerzo que, aunque insuficiente, representó el inicio de una lucha marcada por la unión.
Durante casi 12 años tocaron puertas, presentaron solicitudes y mantuvieron viva la esperanza de contar con una barda perimetral que brindara mayor tranquilidad a las familias. La constancia de la organización vecinal encontró finalmente una oportunidad en el Presupuesto Participativo.
Unidos, los habitantes lograron que su proyecto fuera uno de los ganadores, al ubicarse en el sexto lugar de la votación.
Meses después, en 2023, aquel anhelo de tantos años se convirtió en una realidad: una barda de 520 metros lineales, tres metros de altura y construida con block de concreto, símbolo de un sueño alcanzado gracias al esfuerzo colectivo.
Además de fortalecer la seguridad, la obra mejoró la vida cotidiana de la comunidad. Cuenta con cinco puertas peatonales de acceso controlado que permiten a los estudiantes llegar con mayor facilidad a la Secundaria Federal 29 y a decenas de trabajadores acceder de manera más rápida a la ruta del transporte que los lleva a sus centros laborales.
Más que una simple construcción, esta barda es el testimonio de que cuando los vecinos se organizan, perseveran y trabajan con un objetivo común, los sueños dejan de ser promesas para convertirse en realidades que protegen, unen y dan esperanza a las nuevas generaciones.