Faltan 39 días para una de las celebraciones más queridas por los juarenses.
La devoción a San Lorenzo tiene más de 300 años de historia en esta frontera y ha pasado de generación en generación. Cada agosto, miles de personas llegan al santuario para agradecer un favor, cumplir una manda o pedir por la salud de sus seres queridos.
Con el paso de los años, la fiesta dejó de ser únicamente una celebración religiosa. También es un punto de encuentro para las familias, una tradición que muchos heredaron de sus abuelos y un momento que anuncia la llegada de agosto con el sonido de los matachines, el aroma de las enchiladas, las veladoras y la verbena.
Para miles de juarenses, hablar de San Lorenzo es recordar una parte de su infancia, de su familia y de la historia de la ciudad.