Muy cerca de Samalayuca se encuentra El Salado, un lugar que durante décadas funcionó como salinera y donde también se embotellaba la famosa “Agua de Samalayuca”.
Hoy, entre las construcciones abandonadas y el suelo cubierto de sal, todavía aparecen botellas completas que parecen detenidas en el tiempo. Aunque muchos lo usan como punto de referencia rumbo al desierto, pocos conocen la historia que guarda este lugar.