Originario de Chihuahua, Héctor ‘Caramelo’ Chávez es uno de los empresarios más exitosos en el norte de México, cuyo amor por la Selección Nacional lo ha llevado a viajar alrededor del mundo.
Su historia comienza en el mundial del 86, celebrado en territorio azteca. Tras terminar sus estudios universitarios, el padre de Héctor Chávez le ofreció dos opciones para celebrar su graduación: un viaje por Europa en compañía de sus amigos o asistir con él a los partidos de la Copa del Mundo.
“No lo pensé dos veces y elegí disfrutar el Mundial en México con mi papá”, comentó Caramelo. Así fue como ambos hicieron las maletas rumbo a mítico Estadio Azteca, donde el equipo tricolor enfrentó en un partido de preparación a la extinta Unión Soviética.
Bastaron tan solo unos minutos al interior del estadio para que el ambiente futbolero envolviera completamente al joven chihuahuense. Desde ese momento, ‘Caramelo’ ha acompañado a la Selección Mexicana en más de 450 partidos y doce mundiales.
Es aquí cuando surge una pregunta: ¿Qué trabajo permitiría costear semejante vida? Resulta que Caramelo administró durante varios años una prestigiosa joyería en la capital del Estado.
“Abrí mi negocio en una zona de alta competencia. Decidí que tenía que levantar las cortinas del local una hora antes que los demás y cerrar una hora después porque tenía que estar un paso adelante para conseguir el objetivo”.
Tras 28 años en el negocio de las joyas, el aficionado tricolor comenzó una nueva y exitosa carrera en bienes y raíces, en la cual ha encontrado la posibilidad de trabajar de manera remota, gracias a los avances de la era digital.
La modalidad a distancia le ha permitido a Caramelo ser testigo de momentos históricos para la Selección Mexicana, entre los que destacan la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, y los campeonatos mundiales sub-17 de 2005 y 2009.