Hablar de la colonia Bellavista es evocar la vida de nuestra región fronteriza, que sin duda otorgó identidad a la ciudad a finales de 1880 y principios de 1920, cuando tuvo sus primeros asentamientos habitacionales.
De sus calles surgieron personalidades que dieron nombre no solo a la colonia, sino a una población que, con esmero, se abría paso desde el norte del país.
